+ Burros en la cabeza +


Como en el post anterior he charlado tanto, esta vez no os voy a dar la vara. Os dejo con esta imagen que será anticipo de lo que publicaré la semana que viene, si la pereza no se apodera de mi de nuevo. Habéis sentido alguna vez como si un burro andara sobre vuestra cabeza a paso muy lento? Así me encuentro ahora mismo!

+ La hora de la siesta +

Un par de correos y algún que otro comentario han conseguido que me siente aquí esta tarde a escribir un nuevo post. La verdad es que me viene bien vuestra motivación porque tenía un poco abandonada "La Clínica", y de vez en cuando hay que quitar telarañas y volver a la actividad. Me lo tomaré como un deber el actualizar más a menudo, todo sea por mis pacientes "pacientes". No os preocupéis porque no lo voy a hacer como una de esas cosas que comienzas encantada y al final se convierte en un "muermazo" (palabra curiosa).
Ese es un serio problema que tenemos algunos, que en cuanto nos obligan a hacer algo, automáticamente lo rechazamos...Y si no a que se debe mi negatividad ante la cocina? Los pacientes más antiguos han comprobado que lo mio no son las recetas, y es extraño porque lo considero una manera muy personal de expresarse, pero cuando te toca cocinar "por narices" todos los días, otro gallo canta...Al menos en mi caso.
Con los trabajos pasa lo mismo...Quien no ha jugado a los supermercados de pequeña tecleando como locas una caja imaginaria? Un juego interminable e incansable pero que en cuanto creces y te dicen: "Chata hay que pagar la hipoteca, echa currículum en Mercadona" se te ponen los vellos de punta, empiezas a temblar y rezas todos los días para que no te llamen nunca.
Os confieso que admiro a aquellas personas que son capaces de llevar una rutina definida de por vida y cumplir con sus deberes sin un soltar ni un solo "puf" o "afú"; sacar el perro Tres veces al día, siempre a la misma hora y haciendo el mismo recorrido de Tres manzanas con parada en cada Tres esquinas; lavarse los dientes Tres veces al día; comer Tres piezas de fruta diarias; quererse Tres veces al día, a la semana o al mes, según los años de casados; beber Tres litros de agua al día; ir al gimnasio Tres veces a la semana; leer cada noche Tres capítulos de un libro; etc. etc. etc.

Mi gran pesadilla es ese TRES gigante que se esconde en el armario por las noches y no me deja dormir!

No os voy a dar más cháchara porque tengo que terminar de pelar las patatas, sacar el perro y limpiar la casa, pero no sin antes echar una siesta de al menos Tres maravillosas horas!